Como la llegada al mundo de
El laberinto secreto de La mansión del Indiano de Guatemala se hizo sobre todo y fundamentalmente a través de este medio, para que conozcáis un poco cómo le van las cosas a la criatura voy a difundir algunas de las noticias que me han ido llegando:
María Teresa, desde la Coruña:
Una fina ironía y un vocabulario amplio, diverso y muy bueno, fue la primera opinión... Y la ironía... y la originalidad tan personal con la que plasmas todo lo que cuentas (con una aceptación parsimoniosa e inteligente) hacen que enganche la lectura sin darte cuenta, esperando en cada frase y en cada palabra por dónde vas a sorprender, con unas salidas originales, inesperadas y personales. Todo inimitable. A mí me parece que en el libro se encuentran cualidades excepcionales de un narrador. Hay párrafos y situaciones de la vida cotidiana que son fantásticos...
Araceli, desde Avilés:
El motivo del envío de este mail es el privilegio de leer un libro y poder decirle a su autor lo que has sentido en su lectura...
El libro ME HA GUSTADO no sólo por el estilo y la historia sino por los sentimientos que me transmitió: impotencia, lucha, aceptación y amor.
Impotencia en el momento que se descubre un posible engaño.
Lucha para que se conozca lo sucedido.
Aceptación de la soledad en la lucha.
Amor del autor por su obra.
Benigno Delmiro, desde no sé dónde pero desde Asturias:
Por fin he podido entrarle a la novela (acabo de terminar el capítulo
segundo) y es todo un sorpresón (¡!)
Me encanta el tono que has conseguido: parece imposible conciliar
tanta metaliteratura y la proximidad cordial de un narrador cargado
de una ironía inteligente y socarrona (vamos, cervantina cien por cien).
Felicitarte y darte las gracias por inter-ponerme en las manos tan preciosa historia...
A María Teresa, Araceli y a Benigno les agradezco el permiso que me han dado para poner sus palabras aquí. A ellos tres van dedicados estos árboles:
