Lo que más me interesa de todo el panorama actual es lo que está escrito en la señales tráfico que anuncian las áreas de descanso y las rotondas. No hay que perderse en mil explicaciones para decir que me atrae el descanso ¿A quién no? Y poco espíritu poético hay que tener para entender eso de “todas las direcciones”. No lo puedo evitar, cada vez que lo leo, me da un vuelco el corazón. Es muy loable que desde instancias tan elevadas y reconocidas se pongan a mano del humilde ciudadano estos recursos. En un radio de 50 km tengo seleccionadas 7 áreas de descanso e infinidad de rotondas. Según los casos, selecciono lo que más me interesa. Si sospecho que mi quietud es excesiva, me dirijo a la autopista más transitada, al km 27; si adivino que la causa de mi agobio es por un ritmo vital alto, me voy al área de descanso menos transitada... Y allí contemplo como revolotean las mariposas, que este verano he apreciado que vienen blancas con motas negras... Si por su parte, por poner un ejemplo (que con la debida deconstrucción entenderá quien lo tenga que entender) si lo que necesito es separar el polvo de la paja, me voy a contemplar una rotonda adornada con un molino de viento (sin necesidad de allegarme hasta Albacete) o si lo que pretendo es transitar por el tiempo y arribar a cualquier puerto, me voy a esta otra, a la de la foto. Qué le vamos a hacer. Pero, real y sinceramente, lo que más me llena es tomar un café. Eso sí, con la persona adecuada.

2 comentarios:
Tú y las rotondas, Andrés. Y yo que a veces hecho de menos las intersecciones...Eran más peligrosas, sí, pero al menos te obligaban a detenerte, y ese instante de parada lo utilizabamos como pretexto para echar un vistazo rápido al mapa. Pero ahora con las rotondas hay que decidir en marcha. En cualquier caso tus rotondas siempre te acaban llevando a un borde, Peñas, donde no hay más narices que descansar.
Por cierto estos aditamentos navales que salen en tu foto no los conocía yo, pero desde los acantilados de Bañugues ya veía yo ayer cosas raras. Si es que no pueden estarse quietos...
El mundo de las rotondas, cada vez más completo, nos depara un devenir sin detenimiento, a no ser que nosotr@s voluntariamente queramos detenernos en cualquier área de descanso o tomar un café con la persona adecuada.
Es la continuidad que lleva implícito el estrés constante de la época en que nos ha tocado vivir.
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